lunes, 30 de marzo de 2015

Efectos politicos



CONVENCIÓN TRIPARTITA







Después de los planes de lucha de derrocar a Huerta, empezaron unas series de confrontaciones: entre los mismos caudillos se peleaban, Zapata exigió a Carranza integrarse al Plan de Ayala, como condición para reconocerlo como jefe de la nación. El conflicto caudillista tuvo que ver con los ideales e intereses políticos y sociales, pero también con actitudes personalistas en la disputa por el poder. 



El 1º octubre de 1914 se formó una Convención Tripartita en la Ciudad de México para entablar acuerdos de unidad revolucionaria, dejando a un lado las rivalidades caudillistas, y consolidar un mismo rumbo para la nación. Los villistas no se presentaron a dicha Convención: por ello, fue necesario trasladarla a Aguascalientes para que no faltara ningún miembro en la reunión.


La Convención de Aguascalientes pugnó por avalar las demandas agraristas y por elevarse al frente de la soberanía nacional, en la cual Carranza pretendía encabezar. Entonces, los jefes revolucionarios pactaron por dejar la lucha y que se nombrara como presidente provisional a Eulalio Gutiérrez.
Además, Carranza llega a Veracruz proclamandose nuevamente como jefe de la nación: mientras, Villa y Zapata tomaban la capital, otorgando la presidencia provisional a Roque González Garza. La importancia de la Convención radicaba en la posibilidad de que los jefes revolucionarios alcanzaran un pacto mllitar y político, a favor de la vida nacional.


Sin embargo, la Convención fracasó en 1915; continúan los años de lucha, siendo ésta ya  desgastante, cada vez más derramamiento de sangre, en sí una guerra de facciones. El gobierno de la Convención nunca pudo hacer que el Poder Ejecutivo tuviera una verdadera autoridad; mientras esto sucedía, Carranza aprovechó las circunstancias para imponerse y enfrentarse a los villistas y zapatistas, saliendo así de manera triunfal, gracias al respaldo militar de Obregón y a la alianza con los batallones obreros.


En efecto, Villa (con el propósito de causar nuevas fricciones entre Estados Unidos y el gobierno de Carranza) atacó el poblado de Columbus, Nuevo México. La respuesta fue una expedición punitiva comandada por J. Pershing (quien violó la frontera mexicana), y como Villa  lo esperaba, Carranza presentó enérgicamente sus reclamos al presidente Woodrow Wilson; logrando así en septiembre de 1916 el respeto del territorio mexicano por parte de Estados Unidos, así como se aseguraban las inversiones estadounidenses en México.


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